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Cuando los juchitecos creyeron que Víctor Yodo usaba pasamontañas

Gerardo Valdivieso Parada

 

Juchitán, Oax.- Camilo Vicente Ovalle realiza su doctorado en historia en la Universidad Nacional Autónoma de México. Su línea de investigación es la violencia política y la represión de Estado en la segunda mitad del siglo XX en América Latina. Como juchiteco ha dedicado una atención especial a la desparición de su paisano Víctor Pineda Henestrosa.

En su trabajo de investigación sobre la desaparición forzada en México, entre las décadas de 1950 y 1980, se ha topado con documentos sobre la desaparición de Víctor Yodo y le ha llamado la atención de las leyendas que se ha credao alredeor del lider campesino desaparecido por elementos del ejercito en 1978.

La figura del desaparecido político de la Séptima Sección siempre ha estado en la memoria de muchos juchitecos, pero el investigador recuerda una anécdota sucedida en 1994 con el levantamiento zapatista:

“Apenas unas semanas después del levantamiento zapatista de 1994, corrió un rumor en Juchitán: uno de los dirigentes del EZLN, el subcomandante insurgente Marcos, era en realidad Víctor Yodo, el profesor y líder campesino detenido-desaparecido por un comando del Ejército Federal, el 11 julio de 1978”.

Su liderazgo natural y su apoyo y asesoramiento a campesinos y obreros alimentó el mito:

“Era él, decía el rumor. Muchos fueron a preguntarle directamente a Na Candida, su esposa. Y es que aún persistía el recuerdo de Víctor, y la sospecha de que en la década de 1970 había decidido marcharse a la selva chiapaneca para formar un grupo guerrillero. Todo encajaba perfectamente, ahora todo parecía tener sentido”.

La confrontación de la leyenda con la realidad sucedió cuando la dirigencia zapatista decidió trasladarse en caravana a la capital del pais para hacer escuchar su voz y por su paso por el Istmo:

“En el 2001, la ‘Marcha del color de la tierra’ con rumbo a la ciudad de México y encabezada por la dirigencia guerrillera, entre ellos el subcomandante insurgente Marcos, tocó tierra juchiteca. La algarabía, el alboroto no podía ser mayor: la dirigencia del movimiento social más importante en México, el que vino a revitalizar la izquierda y la lucha socialista estaría en la plaza principal”.

El rumor alimentó la curiosidad de los juchitecos y esperaban que en medio de la plaza del subcomandante de pronto brotaran las palabras que lo delataran:

“Había una fuerte expectativa: ¿Sería Víctor Yodo con pasamontañas? ¿Sabría hablar zapoteco el subcomandante? Porque si lo habla no cabría duda, sería Víctor. La plaza principal se colmó. Fue insuficiente para albergar a los cientos de personas que llegaron a escuchar el mensaje zapatista. Muchos de ellos para intentar encontrar tras el pasamontañas a Víctor. El hombre detrás del pasamontañas habló, pero no lo hizo en zapoteco”.

A cuatro décadas de su desaparición y el olvido de algunos líderes coceistas que incluso negociaron con el gobierno la exigencia de su presentación con vida, el historiador e hijo del lider de la COCEI, Jesús Vicente Vásquez, lo dice con seguridad: “Juchitán aún espera a Víctor Yodo”.

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