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Unión Hidalgo con más casas vernáculas en el Istmo

Gerardo Valdivieso Parada

Unión Hidalgo, Oax.- En el último censo registral y fotográfico de la Subdirección de Catálogo de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizado por el arquitecto Mario Ruiz Guerra, esta población encabeza el número de casas vernáculas o las llamadas casas de tejas en la región del Istmo, superando incluso a Tehuantepec considerada la segunda ciudad colonial del estado después de la capital.
Aunque las casas de Tehuantepec algunas son más antiguas como las coloniales edificadas en el siglo siglo XVI en adelante o las históricas pues en ellas ocurrieron hechos importantes en la historia local y estatal, no superan el número de casas vernáculas que existen en Unión Hidalgo aunque éstas son relativamente recientes.
En Unión Hidalgo existe una conciencia de la importancia de preservar sus casas de tejas no así en Tehuantepec que por la entrada de tiendas han demolido varias casas de gran importancia histórica en los últimos años, por lo que su imagen colonial se ha visto trastocado por la modernidad.
Unión Hidalgo fue poblado por juchitecos que durante las rebeliones de fines de siglo XIX y principios del XX abandonaron sus casas para refugiarse en Gubiña, tal es conocido este poblado en zapoteco, que en ese tiempo era una ranchería.
Existen todavía casas de tres arcos, o casas ubicadas en esquinas que abarcan media manzana de las dos calles, casas vetustas que reflejan que los que los construyeron eran gentes con recursos económicos altos.
Arquitectos como José Abel Santiago se han encargado de renovar las casas respetando el inmueble original al explicarle a los dueños las bondades de mantener las casas con el estilo de hace cien años.
El arquitecto cuando le piden intervenir en una casa ya afectada por el paso de los años sugiere una remodelación y no un derrumbe total o parcial de la casa, “si no pues que chiste tiene, no tiene caso agregar y solo agregar más, sino leer el cuerpo de la casa, hacer mediciones, ver la posibilidad y oportunidades que la casa ofrece, confiar que no se derrumbara por el sismo, o que los ladrillos sigan corroyéndose”.
En esta labor de concientización por mantener a salvo las casas vernáculas han colaborado los activistas Víctor Fuentes y Manuel Manzo, quienes hace algunos años realizaron un trabajo de rescate de la memoria de las casa antiguas al recavar las historias de las familias y los sucesos emocionales en ellas, estas experiencias las juntaron en el libro “Casas de Unión Hidalgo: Espejos del Alma”. Un esfuerzo que lamentablemente no ha tenido eco en otros pueblos del Istmo con casas de tejas.

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