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Musashi

Gerardo Valdivieso Parada

En el año de 1600 d. de C., ocurre en el campo de Sekigahara una batalla decisiva en la historia de Japón: el señor de la guerra Tokugawa Ieyasu aplasta la última rebelión de sus enemigos, acabando así con un período de batallas intestinas entre daimyos (señores feudales) y unificando al Japón bajo su poder y de su dinastía a lo largo de dos siglos y medio.
Antes de 1600 la isla es el escenario de inacabables batallas entre los señores de la guerra por el poder político y económico, ningún clan pudo pudo mantener por mucho tiempo el poder y el control de sus enemigos, hasta la aparición de Oda Nobunaga quien empezó a dominar al resto de sus enemigos con la idea de un Japón unificado hasta que fue muerto por la traición de uno de sus aliados. Lo sucedió en el poder, Hideyoshi Toyotomi, quien consolidó la tarea de un sólo Japón al aliarse a los occidentales, utilizando su tecnología en el uso de las armas de fuego y la autorización del cristianismo. A la muerte de Hideyoshi en 1598 subió al poder Tokugawa quien consolidó la unificación total de Japón al derrotar a la coalición de daimyos en la famosa batalla de Sekigahara.
Entre los cadáveres del ejercito derrotado yace un joven que sobrevivirá a esa batalla con el nombre de Miyamoto Musashi y es en este escenario en donde inicia la novela de la espada mas célebre del Japón: “Musashi” del escritor Eiji Yoshikawa, novela de aventuras que aparece por entregas en un periódico de Japón en 1935.
La época en que se desarrolla la historia Japón se aísla del mundo. Tokugawa después de derrotar a sus enemigos reflexiona sobre el peligro que representa aliarse a los países occidentales, piensa que estos no se conformarán con la riqueza de las naciones vecinas y que tarde o temprano vendrán también a perjudicar a su país, decide entonces cerrar sus fronteras y sortear toda influencia extranjera.
Considerado un ronin, es decir un samurái sin amo, Mausashi recorre Japón perfeccionando el camino de la espada y su fuerza interior. Para perfeccionar su estilo de lucha, desafía a varios espadachines, entre ellos a los maestros de la escuela Yoshioka a quienes derrota en tres ocasiones, a los monjes guerreros del templo de Hozoin de Nara y al que será su mas afamado contrincante: Sasaki Kojiro.
Todos los personajes antes mencionados existieron en la realidad, incluso cuando la novela termina en 1612, cuando Musashi tenía 28 años, se sabe que el espadachín participa en otros eventos también simbólicos en la historia de Japón, entre ellos la de participar en la aniquilación de la última comunidad cristiana, religión que se consideró por el Shogun dañino para el país. En estos términos las autoridades niponas deciden la extirpación del cristianismo:
“Los cristianos no conocen el estado iluminado de la unidad verdadera de la conciencia original. En su ignorancia han elevado a un buda (Jesucristo) para venerarle. Su culpa al venir a este país para difundir enseñanzas diabólicas y falsos principios no pueden evitar el castigo del Cielo”.
Tiempo después Musashi se convirtió en un samurái experimentado al quedar al servicio de los señores Hosokawa. Ante un período largo de paz la práctica de la espada se volvió una manera de formar el carácter. Por eso el libro que Musashi escribió sobre la vida del guerrero se volvió muy importante porque en él se resumía su experiencia en el campo de batalla y en los duelos. “Gorin no sho” (los cinco anillos) es una mezcla de budismo zen y manual del guerrero que llega a significar las posiciones clásicas del equilibrio del samurai. En el capítulo, el Pergamino de Agua, escribe:
“Aunque estás en calma, tu mente no está en calma, aunque tengas prisa, tu mente no tiene prisa. La mente no es arrastrada por el cuerpo, ni el cuerpo por la mente. Pon atención a tu mente no a tu cuerpo. No dejes que en aquella exista exceso ni insuficiencia. Aunque seas aparentemente de corazón débil, se por dentro de corazón fuerte, y no dejes que otros penetren en tu mente”.
“Musashi”, la novela, tiene todavía gran influencia todavía en los japoneses modernos, no en balde se han reeditado y llevado al cine innumerables ocasiones. En esta última es destacable la figura de Toshiro Mifune, el actor preferido de otro famoso director japonés: Akira Kurosawa.

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