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Xandu’ ya’. Todos santos nuevos

Mario Mecott Francisco

Las celebraciones de todos santos nuevos es una tradición prehispánica que se con la llegada de los misioneros dominicos se realizó el sincretismo de la cosmovisión zapoteca y de la religión católica traída por los conquistadores europeos.

El zapoteca del Istmo de Tehuantepec ha estado siempre preparado para la muerte aun cuando no la desee. Se dice que no le tiene miedo a la muerte, sino más bien la respeta.

Los días en que se celebran los todos santos son los días primero y dos de noviembre: el primero para los angelitos y jóvenes difuntos y, el segundo para personas mayores. Armándose la ofrenda un día antes y nueve días antes el novenario.

El altar tradicional debe armarse en forma piramidal con los escalones de acuerdo a la economía familiar. Se ha inventado darle a cada escalón un significado que en la región istmeña no existe, ello pues, corresponde a las culturas occidentales y no a la nuestra.

Las ofrendas deben colocarse de manera simétrica desde abajo hacia arriba del altar. Las ofrendas y demás aditamentos, podemos clasificarlas de la siguiente manera:

Flores: flor de muerto, cresta de gallo y hojas de “coquito”

Frutas: naranjas, tejocotes, manzanas, mandarinas, naranja lana (racimitos), lima (racimitos), caña en pedazos, cacahuate, nuez.

Panes: pan de queso, pan de manteca, pan de caballito, marquesote y pan de muerto.

Dulces: paletas de cruces, muéganos, galletas de betún pegadas en papel de estraza.

Luces: velas grandes con su chero y moño negro o morado, veladoras, copas con aceite y mariposa y mecha, velas medianas con sus candeleros.

Follaje: Plantas de plátano con y sin racimo, ramas de sauce, cañas para el arco del fondo. Para los barrios del centro de Tehuantepec, se utilizan las hojas del zapote negro para regarla frente al altar. Dos plantas de plátano para la puerta de la entrada.

Otras.- dos o tres racimos de coco frente al altar adornado encima con flores de muerto, cresta de gallo, encima una charola con una servilleta con pan de queso, marquesote, chocolate en torta, un machete entre los racimos de coco. Una copa de mezcal en un caballito, cerveza.

Qué no deben faltar: Un vaso de agua para los muertos que vienen sedientos, una vela de cebo para tallarse del cansancio del camino. Un bracero, incienso, braza.

Qué no deben ponerse: calaveritas de azúcar ni de otra clase, ataúdes, caminitos con flores ni con velas. No pueden escenificar gritos de dolor, de llanto, porque no es velorio de cuerpo presente, se supone que el dolor ha menguado.

Que se debe dar a quienes se acercan al doliente. Cuando el visitante en este caso la mujer, llega a donde se celebra el todos santos nuevo, da su limosna que comúnmente es de cien pesos, y recibe un plato de barro atole de leche y en unas hojas de plátano como si fuera servilleta tres tamales de mole negro de pollo.

NOTA: Lo único que hace diferente a cada altar es el color de la cortina y del papel picado: Las criaturas y los niños es azul o rosa, para niños y jóvenes es el morado y para personas grandes, mayores el negro.

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